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enlaces suprimidos

Producto de los incidentes ocurridos en los útimos días he suprimido mis enlaces a Perú 21 y El Comercio, tendré que bscar nuevas fuentes de información porque a este paso…

El show de antauro humala

¿A qué juega Antauro Humala? ¿buscaba la suspensiónde la audiencia y con ello dilatar el -ya extremandamente dialtado- proceso? ¿buscaba que lo expulsen para luego alegar que fue condenado en ausencia? Francamente lamentable.

Folson Prison blues

Con este video iniciamos nuentra sección música y derecho penal, que màs podría llamarse música y delito o música y cárcel, no lo sé, disfruten…

Después de una larga temporada de para, retomo el blog. Ahora sí prometo no dejarlo.

El tema que suscita este post inaugural de la “segunda época” es relativo al tamaño de los escritos judiciales.

¿Se ha dado cuenta estimado lector, que los estudios de abogados más prestigiosos, -es decir, los que, cobran más y por cierto, se supone que tienen a los mejores abogados- elaboran unos escritos que suelen ser enormes?. Demandas y/o escritos de contestación que fácil superan las 50 páginas.

Yo me pregunto qué ganan con eso. En primer lugar para nadie es un secreto la carga procesal que aqueja a nuestro sitema de justicia y que por consiguiente un juez no suele leer más de 10 páginas. En segundo lugar, una buena argumentación requiere ser directo y claro, es decir, contundente. Entonces, ¿para qué atosigar a los pobres empleados del sistema de justicia con cientos de páginas intragables?

Una hipótesis que se me ocurre consiste en que si bien un escrito muy extenso puede termnar por cansar a quien lo lee y permitirle apreciar a cabalidad los argumentos que sutentan la pretensión, encontrarse con muchas páginas escritas puede dar la impresión de que se está ante algo realmente valioso, trabajado a conciencia, y con rico apoyo doctrinal. Es decir, se usa muchas páginas para impresionar de entrada, si no se gana con los argumetos, mejor con la presentación.

Otra hipótesis que se me ocurre es que no lo hacen para impresionar al  juez (quien ya sabe de estos trucos) y seguro sabe muy bien que una escrito ampuloso no necesariamente  expresa arguentos serios y bien fundados, sino para quedar bien con el cliente, quien tendrá que pagar los honorarios de sus abogados gane o pierda, y en ese caso que por lo menos tenga la impresión de que sus patrocinantes no son ningunos vagos y que hicieron todo lo posible para que gane.

¿Paradójico no?: Si se dedican a hacer escritos del tamaño correcto sus argumentos pueden quedar mejor expresados y en tal sentido tener una mejor oprtunidad de ganar, pero ello es algo contingente. Podrían perder aun teniendo la razón y habiéndola expresado como se debe. Lo único que sí depende de ellos y está a su alcence es hacer un despliegue expectacular de medios a fin de dejar en claro que ellos sí hacen las cosas bien.
Ahora yo les pregunto ¿cuál es la mejor demanda que han visto en su vida?

la frase del día

“Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”.

Groucho Marx

¿Por que tienen tan mala fama los abogados?

No pretendo explicar acá esta cuestión. Unicamente un comentario acerca de la clase de trabajo que realizamos. Me pongo a pensar en el trabajo de un arquitecto, un médico, un educador. El buen trabajo del arquitecto consistirá en una buena construcción que si sale muy buena será recordada hasta la eternidad (las piramides egipcias, un palacio, un conjunto habitacional). Un buen educador que hace bien lo que tiene que hacer podrá tener la satisfacción de haber contribuido en la formación de gente de bien (con lo huachafo que eso suena). Un médico que hace bien su tabajo salvará una vida. Todo eso trae satisfacciones personales.

Me imagino a un orgulloso nieto decièndoles a sus amigos que tal o cual edificio fue diseñado por su abuelo.

Ahora me pregunto ¿qué sucede con el trabajo de un abogado?: ¿qué sucede cuando defiende una causa que no cosidera justa?. Pongamonos en el supuesto de que si por él fuera ese acusado al que defiende debería ser condenado, o ese tributo debería pagarse de todas maneras y no como su cliente quiere, o el caso en el que defiende la propedad de un bien a pesar de que su cliente es un mero usurpador, pero a pesar de ello los defiende, y peor aun, gana.

En aquellos casos, el abogado lleva a cabo un trabajo que nadie quiere realizar, se encarga simlemete del trabajo sucio. Por eso digo que nuestra labor es muy valiosa

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